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¿QUÉ ES MÁS IMPORTANTE EL COEFICIENTE INTELECTUAL, EMOCIONAL O DE ENTREGA?

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Seguimos escuchando, leyendo y compartiendo lecturas sobre la importancia en un líder acerca del coeficiente intelectual y el coeficiente emocional, y nos preguntamos: ¿cuál de ellos es más importante?

Siempre regreso a reflexionar sobre el coeficiente emocional, que nos permite obtener el máximo rendimiento de nuestros equipos. En efecto, es el coeficiente emocional el que nos permite liderar para aprovechar nuestras redes, construir confianza a través de la empatía con nuestros equipos y poner en práctica las gestión de nuestro auto-conocimiento –que nos permite ser «auténticos»–.

COCIENTE DE ENTREGA

Con todo, creo que uno de los aspectos más importantes para nosotros habría de ser el cociente de entrega.

El cociente de entrega, es la capacidad que tenemos –como líderes– para ‘entregar resultados’, para conseguir la «materia hecha».

De modo que el liderazgo se refleja –en última instancia– en la capacidad de realización de las cosas (i.e.: tareas, proyectos, productos, etc.). Por tanto, es imposible que nos consideremos «buenos líderes» si nunca hemos alcanzado algún éxito –no importa que tan carismáticos, auténticos o simpáticos seamos–.

Por otra parte, no podemos aspirar a convertirnos en grandes líderes si contamos tan solo con nuestro cociente de entrega (durante mi trayectoria profesional y vital he trabajado con muchos líderes que hicieron grandes cosas y –además– me enseñaron a compartir). Si sólo tenemos el cociente de entrega, entonces, definitivamente, tenemos la capacidad de ‘hacer las cosas’ y de ‘lograr resultados’, pero todo ello no debe jugar en nuestra contra; pues, a menudo, nuestro afán de entrega puede conducirnos a la pérdida del equipo por falta de empatía.

Hace años, tuve la oportunidad de trabajar con un líder que realizó un trabajo fantástico en la entrega de un proyecto de transformación faraónico. Sin embargo, cuando el proyecto llegó a su fin, nadie quería trabajar con él de nuevo. La gente no quería volver a estar «bajo su control», algunos –incluso– querían dejar la compañía para asegurarse de que no lo tendrían nuevamente como jefe.

Cuando hablé de esto con él, sobre sus (y nuestras) habilidades –i.e.: sobre las habilidades del equipo–, dijo: «las habilidades de la gente no importan, ¡sólo los resultados!».

De modo que, si bien es cierto que los resultados son importantes, no lo es menos el hecho de que este «pseudo-líder» había dejado un rastro de cadáveres (gente que se sentía como si fueran desechos; y que, después de haber vivido una amarga experiencia, no querrían trabajar con él nuevamente). Queda claro que, pese a las metas logradas, resultaría prácticamente imposible para él mantener el éxito.

ÉXITO SOSTENIBLE

Para ser considerados grandes líderes (o, incluso, sólo buenos líderes), necesitamos acreditar un historial de éxito sostenible; por esta razón, el cociente de entrega –por sí solo– no es suficiente.

Llevo mucho tiempo leyendo sobre la forma de proceder de ese conjunto de personas que denominamos «grandes líderes». Ell@s atesoran una mezcla idónea de coeficiente intelectual, de coeficiente emocional y de cociente de entrega (las tres variables confluyen justo en ese punto exacto en que su intersección define esos rasgos que nos hacen diferentes a tod@s.

Así, si logramos el equilibrio –la mezcla perfecta– entre coeficiente emocional y cociente de entrega, podremos construir grupos de personas poderosos: que estén inspirados, bien motivados y que revelen una gran capacidad de trabajo en equipo. Y, si además, agregamos: autenticidad y buena visión de liderazgo, formaremos un equipo con el que podremos lograr cualquier cosa.

Como líderes potenciales –o líderes existentes–, nos evaluamos en estas tres áreas y vemos en cuáles somos fuertes y en cuáles, débiles; para buscar el fortalecimiento de aquellas áreas en las que tenemos el potencial para ir hacía la mejora.

Los grandes líderes están bien rodeados, son auténticos, tienen una fuerte inteligencia emocional y excelentes capacidades de entrega.

No vayas detrás de mí, tal vez yo no sepa liderar.

No vayas delante, tal vez yo no quiera seguirte.

Ven a mi lado para poder caminar juntos.

Probervio Ute

Así, ¿qué área necesitamos para centrarnos?

Autor: Ricard Lloria
Fuente: INED21

NUEVE CONSEJOS PARA CONVERTIRTE EN UN LÍDER EDUCATIVO EFICAZ – INED21

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A estas alturas te habrás dado cuenta de que me apasiona el tema del liderazgo educativo y estoy convencido de que todos podemos prepararnos para liderar el cambio educativo. Todos jugamos un papel muy importante en este cambio. Todos somos importantes y necesarios…
Generalmente cuando hablamos de liderar a la mente nos vienen imágenes de hombres y mujeres que en periodos difíciles se alzan de manera heroica para cambiar el rumbo de los acontecimientos. Los idealizamos como unos auténticos héroes. Nada más lejos de la realidad, olvídate por completo de esa imagen de liderazgo. Liderar según Lloyd Bard es “tener la capacidad para influir en otras personas con el fin de lograr unas metas comunes”. Ateniéndonos a esta definición podemos afirmar que hay padres que lideran, profesores que lideran, centros educativos que lideran, etc. Pero lo más importante de todo: tú mismo estás en disposición de poder liderar. Probablemente ya lo estás haciendo sin que seas consciente de ello.
Como ya he comentado en un artículo anterior, todos podemos y debemos ser capaces de liderar, es decir influir en algunas personas sin tener por qué ocupar o ejercer algún cargo directivo. Te recomiendo la lectura y estudio pausado del libro “El líder que no tenía cargo” de Robin Sharma.

En este artículo me gustaría ofrecerte algunos consejos e ideas que pueden ayudarte a convertirte en un LÍDER EDUCATIVO EFICAZ. Estas son 9 de ellas:
1
Céntrate en el futuro, establece una visión (una imagen de lo que quieres conseguir) y trabaja cada día con ilusión y empeño para poder conseguirlo. Transmite a los demás esta visión. En plena era tecnológica puedes aprovechar en tu centro educativo el uso de las TIC para poder llegar a más personas a través de las redes sociales, blogs, páginas web, etc. con un objetivo claro y definido: sumar gente interesada en cambiar y mejorar la educación. En palabras de Ayn Rand: “La visión de un logro es el mejor regalo que un ser humano puede ofrecer a otros”.
2
El camino del cambio no es nada sencillo. A lo largo del mismo van a surgir problemas y conflictos. Deberás estar preparado para asumir riesgos y, de vez en cuando, sentirte “incomprendido”. En ocasiones tendrás la sensación de que estás nadando a “contracorriente”. No te preocupes, es señal de que vas por el buen camino aunque a ti te parezca lo contrario. Despertarás celos, envidias, rencores, etc. de gente pesimista y tóxica que no hace nada pero que tampoco deja hacer a los demás.
3
Has de ser persistente. A pesar de los obstáculos con los que te encontrarás mantente firme y con una visión positiva para conseguir tu objetivo. Practica la paciencia porque te va a hacer mucha falta.
4
Liderar es COMUNICAR. Actúa como un gran comunicador: publica artículos de opinión, escribe cartas al director, prepara reuniones, etc. Aprende a hablar en público sin miedo: prepárate, practica, ensaya… Pero sobre todo aprende a ESCUCHAR atentamente las preocupaciones de los demás: recoge las ideas y aportaciones de toda la gente que vas encontrándote en tu camino. APRENDE cada día de todo y de todos. “Cuanto más profundas sean tus relaciones más fuerte será tu liderazgo” (Robin Sharma)
5
Mantén la calma en medio de cualquier conflicto: demuestra tu equilibrio interno que te hará dominar todo tipo de situaciones.
6
Trabaja tu “autoconocimiento” y reconoce tus tanto tus fortalezas como tus debilidades. Eres un modelo de conducta para los demás y debes actuar como tal.
7
Sé afable y demuestra que eres capaz de ponerte en el lugar del otro atendiendo sus necesidades, preocupaciones y objetivos personales y profesionales. La empatía es más que necesaria para un líder eficaz.
8
Cultiva el sentido del humor. Te servirá para desdramatizar y disminuir la tensión dentro de cualquier grupo. Has de aprender a reírte hasta de ti mismo. No te tomes tan en serio: liderazgo no equivale a seriedad y mal humor.
9
Un último consejo: “sé tu mismo un ejemplo del cambio que deseas promover y adopta el modelo de conducta que intentas fomentar”.
Y recuerda algo importante, hay una gran diferencia entre mandar y liderar. Por desgracia muchos equipos directivos de los centros educativos basan su labor en la gestión y control del mismo, es decir pretenden que la escuela consiga sus objetivos simplemente “mandando” pero así actúan los jefes no los líderes. En la Escuela del siglo XXI donde el medio cambia tan aceleradamente esto no es suficiente, demanda personas que influyan en los demás para alcanzar una meta común y todos pueden ejercer un liderazgo consciente y efectivo desde la posición que ocupan.
Necesitamos una Escuela con docentes que lideren y familias que también lo hagan promoviendo un espíritu de cambio y compromiso. No es una utopía sino una realidad necesaria si de verdad queremos transformar la sociedad. Pero es importante subrayar que como afirma Andrew Carnegie “Nadie puede ser un gran líder si desea hacerlo todo él mismo o adjudicarse todo el mérito”.
Plantéate una última cuestión: ¿quieres ser un líder o un seguidor?

Fuente: http://ined21.com/nueve-consejos-para-convertirte-en-un-lider-educativo-eficaz/?utm_content=buffer69ff3&utm_medium=social&utm_source=twitter.com&utm_campaign=buffer